Bebedores Magazine

Cervezas, fútbol, amigos, conversaciones: un pub irlandés

Pub nº26: Jarritus Irish Pub

Fue una gran noche la del Jarritus.

De verdad buena. Muy divertida. Fuimos prácticamente todos. Con nuestras respectivas vidas y problemas, pero con la sensación de que estos momentos hacen que la vida merezca la pena (perdonen el gayerismo). El sitio además acompañó.

Este 26 fue el pub más pequeño al que hemos ido desde que comenzó la andadura. Con diferencia. Hablamos de una veintena de metros cuadrados. Poco más. Un polígono de cuatro lados perfecto con una barra a la izquierda, dos espacios a la derecha divididos para que así haya un mínimo de aislamiento para algunos que se quieran sentar y la zona central. 41 personas ponía como aforo máximo permitido. Muchos parecían.

El lugar es la antítesis evidente de, por ejemplo, The Irish Rover en que estuvimos hace poco. Éste es más recogido, más de barrio. Más íntimo. Y en muchos casos… más irlandés. Porque uno en la vida conoce a muchas personas. Muchas más de 41. Uno en el móvil tiene más de 41 números telefónicos. Y probablemente cualquiera tiene en Facebook más de esos 41 contactos. Pero no creo que se necesite mucho más espacio para acudir con los verdaderos amigos que se tienen a lo largo de la vida. Es ideal para escapar de los agobios de la marabunta. Es el pub que te puedes encontrar en cualquier pueblo pequeño irlandés. Muy auténtico.

La decoración era interesante. Pequeños cuadros, botellas, imágenes relacionadas con el mundo de la isla verde y en definitiva parafernalia habitual.

Gustó mucho la barra del pub. Probablemente uno se fija más en ella al ser tan pequeño el local, pero me pareció repleta de pequeños detalles, como aquellas curiosas botellas de la final de la Champions. La cerveza fue bien servida, no fue para nada cara (creo que 4€ la rubia y 4’30€ la negra es un precio más que razonable) y el camarero fue un tipo agradable, que aguantó con estoicismo nuestras risas y nuestras conversaciones y que se ofreció, incluso, para tirarnos más de una foto. Muy buen servicio.

La conversación fue sublime. Quizas por el hecho de ir sin parientas y, sobre todo, de que el pub estuviera vacío. Completamente para nosotros. Una gozada. Era jueves por la noche y había buen tiempo, por lo que la gente acude más a las terrazas. Dentro se estaba de lujo. Tal vez, un poco alto el aire acondicionado. Pero en general, más que aceptable.

Hablamos de todo. Del Mundial que llega, de la liga que se fue, de Mourinho, del Madrid, del Barça, de Pepe Domingo Castaño, de Paquito, de la Copa del Sevilla, de Basile y especialmente de David Vidal. Ese genio incomprendido que ha hecho tanto por que el fútbol sea un lugar al que ir a divertirse que nunca le podremos dar suficientemente las gracias.

Definitivamente habría que decir que el pub podría sintetizar su idiosincrasia en la palabra «acogedor». El Jarritus es una elección más que interesante. En general el tipo de bares de esta índole, con una estructura similar basada en la sencillez y en la tranquilidad probablemente sean los que mejor respetan la esencia irlandesa.

Más de una vez he analizado la forma de ver y de beber la vida que tenía George Best. Talento inacabable, ingenio desbordante y necesidad de evadirse del mundo real a través del alcohol y de las drogas. «En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida». Es una de esas frases que todo el mundo conoce. La cuestión es que investigando más, he sabido que años antes de morir, a Best se le realizó un transplante de hígado. Y fue un éxito rotundo.

Sin embargo, su biografía se encarga de repetir una frase que me ha maravillado: «A pesar de lo cual, continuó bebiendo, y fue visto varias veces en su pub de Surbiton, en Surray». Me ha fasinado comprobar que incluso un tipo como él tenía «su» pub.

Eso es lo que andamos buscando. Es por ello que tendremos que recorrernos todos los de Madrid. Arduo sacrificio el nuestro. Pero la historia nos lo agradecerá.

P.D. “Tenía una casa en la costa, pero para llegar a ella había que pasar por un bar. Nunca llegué a ver el mar”, George Best (1946-2005). ¡Qué gran miembro de Bebedores se perdió por el camino!

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26 mayo, 2010 - Posted by | Uncategorized

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