Bebedores Magazine

Cervezas, fútbol, amigos, conversaciones: un pub irlandés

Pub nº41: Paddy’s Irish Tavern

Nos lo apuntaba Paco, el dueño de Paddy´s Irish Tavern. Decía que cuando alguien le da forma a un sueño, del tipo que sea, necesita apoyarse en el amor. Alguno lo llamaría paroxismo. Más bien parece sinceridad.

Porque el pub es el reflejo perfecto de una idea. De una obra pura de autor. Intimista, pero barroco. Acogedor, casi con sensación de celosía, cercano. Un pub de barrio, pero universal. Objetivamente, una maravilla.

Los colores de la bandera irlandesa en el letrero luminoso y la terracita adyacente te reciben en Concha Espina, 69. Cruzar la puerta te invita a sentir esa cercanía que se ha perdido en otro tipo de locales más inclinados al todo que a la parte. La sinécdoque del Paddy´s muestra lo contrario. Con menos metros, más cercanía.

Dos plantas envuelven al pub; la primera con su barra pequeña a la entrada, su barril para apoyar, varias mesas repartidas y un mausoleo de detalles alrededor. Cualquier amante de un verdadero bar irlandés disfrutaría cual trasgo. Vitrinas repletas de botellas de cerveza y de whisky de la tierra del trébol. Placas, libros, una gaita en el techo, banderas, mapas, artículos de periódico enmarcados, figuras de madera, pinturas con símbolos, cruces célticas imbricadas, azulejos oriundos de la verde Irlanda, cristales, imagénes variopintas, ornatos múltiples. Verdadera fruición siente uno. Es como tomarse una cerveza en un lugar que engloba muchos en los que ya has estado y muchos en los que querrás estar.

La parte baja del pub tiene también su particular encanto. Rodeado de azulejos y «parafernalia», todo parece dispuesto a recibir conversaciones y disfrute. Nosotros decidimos acomodarnos en la parte superior, ya que a pesar de que el ambiente no era ni mucho menos malo (la planta principal estaba a rebosar) la de abajo sí presentaba un vacío completo.

Juntamos varias mesas pequeñas y tomamos tres rondas de cerveza. No todos. Alguno, además de demostrar lo agraz que se puede ser desde el rencor injustificado no participó en demasía. La temática viajó de continente y de color. Sin embargo, las risas fueron homogéneas. Irlanda ya tiene fecha. Los 50 madrileños competirán con la madre dublinesa a mediados de noviembre.

La música tuvo sus bailes. Por momentos mejor. Especialmente cuando la música celta terminaba por redondear la estancia.

Bebimos un poco de todo: rubia, tostada y negra. La Guinness no fue servida de manera tan infame como hace unos días, pero aún así no alcanzó la excelencia exigida. Falta evidente de reposo; muy líquida.

A pesar de las primeras noticias, los cofrades habituales nos juntamos, ya con la presencia de Negus Vicente y sus fascinantes historias vividas en Etiopía. Todo un galán.

Las conversaciones finales con Paco terminaron por convencernos del acierto de haber visitado este local. Un gran tipo, sí señor. Detalle en la invitación final a unos chupitos.

El único borrón se dio en la anécdota, si se quiere, del pago. Por un insignificante error nos querían cobrar una pinta de más. La señorita rubia que tan bien nos atendió al principio, debió de entender que pretendíamos abonar menos de lo consumido y su comportamiento arisco, lóbrego y en definitiva impropio y desagradable fue lo peor de la noche. Por momentos pensé en Marlowe y en su muerte tabernera. No obstante, insisto en que se quedó en algo puntual y sin más importancia.

Lo verdaderamente sustancial es que se confirma que hay lugares que te invitan a buscar tus sueños. Con una conversación, con una cerveza, con un partido si lo hubiere y con un buen pub. El Paddy’s cumple su parte.

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2 septiembre, 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

La pinta perfecta

Alla por noviembre de 2009, el grupo de BebedoresMagazine comenzó una particular singladura que le llevaría a recorrer, semana tras semana, los más selectos y conocidos pubs irlandeses de Madrid. Durante este tiempo, en el que aún no se ha completado al 100% la gesta de alcanzar la cifra de los cincuenta, uno de los puntos fuertes en los que se han ido fijando con más atención los miembros de este grupo, es en la forma en la que los camareros tiran las pintas de Guinness. Y no es esta, evidentemente, cuestión baladí, pues podríamos afirmar que uno de los pilares en los que se sustenta la tradición irlandesa, amén de sus leyendas, Historia y la proverbial hospitalidad de sus gentes, es este negro y maravilloso brebaje, el cual se puede encontrar hasta en el rincón más apartado del planeta.

Por ello, rebuscando en la web, he localizado un vídeo en el que el maestro cervecero de la fábrica de Guinness, Fergal Murray, muestra a todo el que quiera aprender, cómo se ha de tirar una buena, sabrosa y espectacular pinta. Una pinta de esas que te entran por los ojos, de las que hasta te generan las dudas de si has de beberla o no de lo bien presentada que está, de las que te dejan los morros teñidos del color marfil de su espuma, de las que, en definitiva, disfrutas como un enano.

Camareros del mundo, en general, y de Madrid, en particular, abran bien los ojos, despejense los conductos auditivos y tengan una libreta a mano para tomar los apuntes que crean oportunos, pues el hombre que mejor tira una cerveza negra del mundo les va a dar una lección.

Quede este post como pequeña ayuda para todos aquellos camareros -aunque está claro que también los hay que no la necesitan- que a lo largo de estos cuarenta pubs que ya llevamos nos han servido pintas que se han podido calificar, sin miedo a parecer inquisidores, como de infames. Porque cuando uno se adentra en un pub irlandes y pide una stout no quiere tirar el dinero, sino sentir el aliento de irlanda recorrer su garganta, valga la intención de esta entrada.

1 septiembre, 2010 Posted by | Uncategorized | , | Deja un comentario

Pub nº40. The Clover Irish Tavern Mirasierra

Tendrán que aceptar mis disculpas, pero hoy no leerán en la crónica palabras como sindéresis, colijo o atlante. El que escribe tiene otros referentes gramaticales distintos a los del gracianesco Pascual, por lo que verán influencias de otros grandes, como pueden ser Borja Pérez o el gran Juan Abarca. Así que sin más, ahí va la crónica que hoy, más que nunca y como decía el innombrable, “hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos”.

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Que son puta mierda, vamos. Aún con ello, el club de Bebedores decidió arriesgar y visitar el nuevo The Clover Irish Tavern, en este caso el situado en el barrio de Mirasierra, y la verdad es que la cosa no fue nada mal.

Por fuera una fachada simple, con un par de vidrieras, a través de las que se insinúa su interior, y el nombre bien distinguible en letras doradas.

Al entrar, el oloraco a nuevo todavía se siente, y tras dejar a un lado una pequeña zona con un futbolín y varias dianas, se llega a una amplia zona con las paredes decoradas con frisos de madera y varios espejos de marcas de bebidas con sus respectivas estanterías llenas de botellas y botellines. Puedo recordar algún espejo de Guinness, Tanqueray o Coronita, restándole este último detalle un puntito de irlandidad, al igual que una cabeza de dinosaurio, que todavía no sabemos que pinta en el centro del local.

Quitando el detalle del estegosaurio, el pub está decorado con muy buen gusto y se nota que se han cuidado los detalles a la hora de hacerlo. Muy comentado fue lo acertado de  colocar  las barricas de Guinness que decoran una parte del local.

En cuanto a los bebedores, faltaron los dos exiliados africanos, que aunque por motivos diferentes, se están ausentando más de lo deseado por todos, lo que, desde mi punto de vista, le está restando un punto al nivel de conversación. En esta ocasión los bebedores Ortigoza, Pascual, Espáriz, Papote y Rodríguez no faltaron a la cita con la cerveza, uniéndose después el ínclito Mariete.

Al final de la noche cayeron unas 15 pintas entre Guinness y Murphys. Todas ellas a 4€, precio más que razonable visto lo visto en los pubs de Madrid, aunque alguno de los bebedores comentó lo raro de que pintas de rubia y negra cuesten lo mismo.

Punto negativo, y a destacar, es la forma que tienen de tirar la Guinness. Más que una pinta de cerveza, parecía un jacuzzi por la gran cantidad de espuma que había en el vaso, aunque es de justicia recordar que los bebedores sí que apreciaron su buen sabor.

Y con esto terminó la noche en el barrio de Miraflores para unos, Mirasierra para otros, aunque por lo que he podido saber la mayoría de los cerdos bebedores terminaron cerca de las 6 de la mañana en los aledaños del gatito verde.

Bueno, y ya saben que por aquí somos más de Manuel Machado.

20 agosto, 2010 Posted by | Irlanda en Madrid | , , , , , | 1 comentario

Pub nº39: Molly Malone´s

Es curioso cómo los pubs irlandeses esconden detrás de su nomenclatura toda una ristra de leyendas, mitos, personajes variopintos y topónimos que huelen a sal y Atlántico Norte. La taberna protagonista de nuestra trigésima novena etapa posee uno de esos nombres que fomentan el uso de la Wikipedia y de la erudición del motor de búsqueda de Google, para enteder quién fue Molly Malone, dónde vivió, qué hizo o por qué es conocida en su tierra de origen. Resulta, pues, que la tal Molly era una señorita de ancas ágiles, caderas de muelle y falda retráctil, que paseaba su irlandesa figura por la zona portuaria de Dublín ofreciendo calor callejero, placer furtivo y humores corporales a todo aquel marinero en tierra que estuviera necesitado de números circenses púbicos junto a un noray oxidado.

La pobre señora se pasaba así las noches, para luego recorrer, ya bajo el fantasmagórico sol irlandés de invierno, los mismos amarres ofreciendo alguna mercancía sacada de vaya usted a saber dónde o a cambio de qué (¿alguna idea sobre tags torbianos del siglo XVII?). Más tarde, la historia de nuestra infeliz mercader Molly Malone pasó a convertirse en leyenda, luego en mito y, finalmente, en tonadilla popular para ser berreada en los pubs irlandeses de crujiente maderamen oscuro, entre ellos, el homónimo sito en la calle Manuela Malasaña matritense.

Intriga cómo el azar ha unido a una heroína popular de navaja rápida y sed de sangre gabacha con los de otra batalladora experta en sobrevivir en las sucias  calles de su destino. Así pues, Manuela y Molly se dan la mano en este más que interesante pub irlandés que ofrece a sus visitantes una preciosa fachada de bienvenida decorada al estilo que estos locales ya nos tienen tan bien acostumbrados: maderas, letreros variopintos, objetos expuestos en vitrinas dispersas y hasta una motocicleta digna de cualquier road movie yanqui a la que sólo le faltaba una rubia de mirada azul sentada a su grupa esperando recorrer el medio oeste americano en busca de aventuras y mazorcas de maíz. Aparte del caballo motorizado, destaca una pequeña exposición en la que, alrededor de varios objetos paradigmáticos del mundial de Sudáfrica 2010 (Jabulani, banderolas y microvuvuzelas), todo gira en torno a una placa que recuerda una campaña publicitaria  que tuvo como protagonistas a tres señores que sabían de qué iba esto del balompié: Pelé, Zidane y Maradona. Según esa cartela, en el interior del local tuvo lugar la sesión de fotografías que inmortalizó a estos tres mitos jugando a un futbolín que se encontraba en el salón principal del pub. Interesante cuanto menos.

Tras dejar atrás esta entrada musealizada, el pub se abre en un espacioso hall recorrido por un lado por una barra espectacular que vertebra el eje del local frente a la cual se distribuyen ordenadamente las mesas corridas y los bancos sobre los cuales los miembros de este club de caballeros asentaron sus fibrosos cuerpos y cultivadas sinopsis cerebrales para degustar los placeres de las rubias y de las negras, que tan bien servidas fueron por una señorita de voz sexual y piernas ágiles que hicieron las delicias, por partes iguales, de gaznates y fantasías de doncel. Podríamos concluir, pues, que el bar hizo las veces de alquitara, nuestros cuellos de serpentín y nuestros  estómagos de vaso de recogida, degustando con chapoteo de la lengua el producto destilado final, que no es otro que una gran irlandidad y un estupendo pub que cuenta además con un piso inferior, algo abandonado y lleno de polvo y ácaros rampantes que no sabemos qué uso tiene ni para qué acontecimientos se acondiciona.

Unas hamburguesas aliviaron el gusanillo de chino que algún seguidor de Mao Tse Tung arrastraba desde hacía tiempo, hecho que esconde una intrahistoria, pues el ínclito miembro tuvo a dos acólitos dando vueltas por los aledaños del pub durante un tiempo no menor a 40 minutos, tratando de localizar algún restaurante de caracteres ideográficos donde hozar en un arroz al bukkake y en ternera con esmegma de caballo mongol, no sin recibir los convenientes insultos por parte del que escribe durante todo el periplo, amén de escandalizarse por el trato denigrante con el que trató a un hijo de la dinastía Chin al insinuar que en un restaurante de su patria se servía comida de las islas de enfrente, es decir, Japón.

No hace falta ser un virtuoso del trato del magín para imaginarse a un chino de dientes desiguales y amarillentos cargado de cartones con la inscripción “粪” (pasar traductor automático por encima o buscar en google) gritando a pleno pulmón y con cara de indignación milenaria de todo un pueblo de chinos, la oscura y horripilante palabra “¡¡¿¿japonesa??!!” en plena calle de San Bernardo ante la apreciación de nuestro amigo el francés nostálgico de los paisajes coloniales de Indochina. Vamos, que el cabronazo quería chino y casi acaba masacrado por escupir sobre el honor ancestral de mil trescientos millones de fieles comunistas.

En definitiva, los ilustres bebedores disfrutaron de una agradable tarde del mes de agosto, día de la Virgen, en un pub no exento de puntos negativos, tales como la infame música más propia de una comuna hippie o la poca cantidad de parroquianos, quizá debido a las fechas y a que el 15 de agosto no es precisamente el día en que más amantes de lo irlandés pasean por el barrio de Malasaña.

Un buen  colofón para mi modesta persona, que abandona temporalmente este apasionante tour con pena en el alma y sequedad en la vejiga, al tener que buscar nuevos horizontes allá donde colón hincó la rodilla para orar antes de emprender la aventura de su vida. No es más que un requiebro del camino que sin duda me volverá a reunir, más pronto que tarde, con esta caterva de gentuza y ralea humana que hace que la vida sea más amable y dichosa. Como diría el Chuache, I´ll be back. Hasta pronto.

16 agosto, 2010 Posted by | Irlanda en Madrid | , , , , , , , | 5 comentarios

Pub nº38: The Triskel Tavern

Triskel Tavern, taberna irlandesa situada en la calle Corredera Alta de San Pablo, 20, en la mítica zona de Malasaña, bien conocida por los vividores de la noche de Madrid. Se trata de un pub acogedor desde la entrada, un local alargado y no muy grande,  en el que la barra recorre todo el lateral y donde queda espacio para una hilera de mesas y sillas bajitas, acabando en una pequeña tarima donde se agolpan unas cuatro mesas de las mismas dimensiones que las del resto del local. De esa misma zona parten unas escaleras que conducen a otras salas en el piso inferior, abiertas los fines de semana para dar otro ambiente, más de bar de copas, pero con el aliciente de estar en una cueva. El personal estaba compuesto por una señora, ya con sus buenos años, atendiendo a las mesas -la amabilidad en persona- y otra, ésta en la barra, más jovencita y ladrona de corazones y miradas -para ser finos y no decir que estaba más rica que comer con las manos-. Todos los asistentes, Camilo, Uri, Ferlein, Chori y un servidor, disfrutamos de unas pintas de rubia, bien refrescantes en la típica noche de agosto en Madrid, al módico precio de 3,70. En esta ocasión, Bebedores Magazine estuvo acompañado por un invitado, Quiquín Miranda, que al no saber apreciar el sabor de la cerveza, se decantó por la ginebra con limón, aunque corto de ginebra. En general, la noche transcurrió tranquila, sin prestar mucha atención al debut de España con la estrella de campeones del mundo en la camiseta. El rival fue México y el partido amistoso. A destacar: otro partido sin perder.

Es en estos momentos de pub cuando nos acordamos tanto de aquellos que están fuera como de Carlos, al que veremos pronto en otro pub, y por cuya llamada más de uno fue amonestado. Y cómo olvidarse, entonces, de Barra, del que ya tenemos noticias y sabemos que, de momento, no ha sido devorado por tribu autóctona alguna. Por otro lado, tengo entendido que dicho personaje tenía ganas de disfrutar del Triskel y que, gracias a mí, no lo podrá hacer, al menos dentro de la gira oficial. En fin, todo tiene tiene su explicación y ahí va: ¿Quién no ha dicho alguna vez, a la tercera va la vencida? Pues eso es lo que sucedió, ya que me falló la primera propuesta, pensando que O’Mayer 19 Irish pub se correspondería con lo que su nombre indica. Sin embargo, el tiempo ha hecho que tal garito ahora se llame La Zapatilla, y en fin, el nombre lo dice todo. Pero como no es la primera vez que me sucede esto, llevaba un pub en la recamara, el O’Donnell’s, en la calle Barceló, que esperaba que sí fuera un pub irlandes, aunque con la suerte que me está caracterizando para encontrarlos, bien podría haber sido un convento de Clarisas. La sorpresa fue que, efectivamente, era un pub irlandés, mas la desesperación sobrevino al saber que ese  pub era ahora el Moore’s, ya visitado.

La noche continuó, ya acabada la visita oficial, con la cena. A falta del Padrao, cerrado por vacaciones, se optó por el BurriKing por tercera semana consecutiva -y espero que última, ya que cada vez que como una de esas hamburguesas, me siento como Xabi Alonso al cruzarse con De Jong. Pero como siempre, la espectacular conversación mantenida sobrelleva cualquier patada en el estomago dada por el rey de la comida basura.

Para finalizar, y si aún estás ahí, frase aportada por Camilo y de gran sentido dependiendo del contexto en el que se diga, sólo me queda recomendar al sufrido lector el hacer acto de presencia por el Triskel Tavern para tomar unas pintas cuando estéis por Malasaña. Para más información, puedes acceder a su página web desde aquí.

12 agosto, 2010 Posted by | Irlanda en Madrid | , , , , , , , | 2 comentarios