Bebedores Magazine

Cervezas, fútbol, amigos, conversaciones: un pub irlandés

Pub nº19: Mc Ginty’s Goat

Seamos sinceros. Esto de los pubs lo hacemos con un estricto orden de elección, voración e importancia proporcional. Nadie es más que nadie. El criterio de todos es igual de importante o nulo (según se mire). Debido a tal, al tener que elegir, decidí dejarme guiar por el sentimentalismo de momentos cercanos. Hace poco que en Washington pude saborear grandes momentos en un mítico pub: el McGinty’s.

Por ello, en mi deseo de encontrar una novedad en nuestro panorama madrileño-festivo irlandés busqué por casualidad el mismo nombre y hete ahí que apareció un McGinty’s Goat en Madrid. Alberto Alcocer, 48. También con web. Bastante cutre. Realidades distintas.

El pub se anuncia en diversos lugares y en más de uno aparece como un típico garito irlandés. Hombre, de ahí ese nombre tan sugerente. Tan pleno de irlandidad.

Tiene, de hecho, diversos puntos en el local que le dan grandes valoraciones positivas. Son 2 plantas, una sencillita arriba, con coyuntural decoración irlandesa, pero sobre todo, decoración de eventos musicales. Pretende imitar al Honky Tonk. Al menos, esa es la sensación que se desprende. Enormes imágenes de guitarristas, cantantes, entradas de conciertos, discos, carátulas. Quiere tener ese toque de rock y música vanguardista que tanto gusta en diversos sectores. Y todo se entiende en la planta de abajo (¡ojo! cerrada un miércoles por la noche – punto gravemente negativo -no nos pudimos ni sentar cómodamente ni estar en sillas con respaldo-). Como digo, pese a estar cerrada nos asomamos y vimos una planta muy amplia, con bastantes mesas, sillas y decoración más que aceptable en nuestra ruta irlandés-madrileña. Y un gran escenario en que se suelen producir los habituales conciertos que parece que son, la esencia de este lugar. Muchos carteles de conciertos pasados y futuros del Gran Wyoming así lo contemplan.

Hablábamos de los pros. Uno evidente. Mejor dicho evidentísimo: 4€ la pinta. Récord absoluto en nuestra gira. No sé cómo será los fines de semana. Pero es un precio altísimamente competitivo y difícilmente superable. Reconocer que es algo brutal. Las pintas, podemos afirmar que no estaban mal servidas, aunque huelga decir que no pasará a los anales de la mejor habilidad en esos términos.

Aunque cierta falta de coordinación por la nueva muestra de dejadez supina del Sr. Barra (animadísimo de su viaje por tierras suecas-estonias) llegó a dificultar la parte logística del desplazamiento, acabamos juntándonos hasta 7 bebedores habituales. Lo cual, para ser un miércoles lluvioso previo a Semana Santa es una gran noticia. Noticias variopintas que transmitir. Los unos sus viajes por el mundo, los otros sus peripecias torrijiles de semanas pretéritas y los de más allá sus situaciones particulares, ora una ruptura, ora una sorpresa.Y la inesperada visita de la Srta. Murillo.

La estancia en el 19 duró un par de horas y dio para un par de pintas en el mejor de los casos. El ambiente era escaso, la planta de abajo cerrada y a pesar del precio barato, la decisión fue unánime: cierre. Unos se fueron a casa. Y otros avanzamos hacia Padrao para cenar algo. Y es que es otro de los puntos negativos de este pub. Se anunciaba a bombo y platillo la buena calidad de las cenas ofrecidas. Y nada más lejos de la realidad. Al pobre ricitos casi se le cae el alma a los pies cuando se enteró que no podría cenar su típica hamburguesa semanal. Punto negativísimo: la web afirma que se da de cenar hasta las 2. Lo peor es engañar. Penoso.

El padrao nos sació. Con precios de hace 20 años y la misma amabilidad de siempre. La hora que allí pasamos fue sencillamente antológica. De llorar. Especialmente Del Rosal y Ortigoza estuvieron a un nivel difícilmente superable. Hubo momentos en que la llorera casi pudo con nosotros. Dolor de barriga, lágrimas y risión continuada. Absolutamente antológico.

Tras la copa, la cervecita y el bocata de rigor buscamos un plus a la noche. Ni Destino, ni Larios, ni Lujuria, ni Reina Bruja. No hubo chance. La noche se finiquitó antes de lo previsto, porque había cuerda para rato. Será más bien para otro día.

Pero desde luego con más de 1/3 del recorrido hecho podemos afirmar que el espíritu sigue intocable, las ganas de ponerle notas a la irlandidad madrileña en alza y la sensación de que cada vez que nos reunimos nos desojonamos vivos es el dogma de fe que nos permite movernos con dignidad y esperanza ante los dígitos vitales, ya más que respetables, que el 2010 nos irá otorgando.

25 marzo, 2010 Posted by | Irlanda en Madrid | , , , , , , , , , | 7 comentarios

Pub nº12: St. Patrick’s Abbey Tavern

Sensación peculiar la que creo que nos dejó a casi todos el 12. Paradójica al menos.

El emplazamiento es espectacular. El pub es enorme, con varias zonas claramente diferenciadas, con 2 barras, un comedor, una parte exclusivamente pensada para la tranquilidad, al amparo de la biblioteca, varias pantallas de televisión… y todo con la particularidad esencial: la decoración hace que inexorablemente te traslades a una abadía de época.

Hacer notar que probablemente de los 50, será el que más fachada tenga. Hablamos de dimensiones verdaderamente llamativas.

Esas vidrieras, arcos apuntados, la propia fachada, con ladrillo y madera traída desde la mismísima Irlanda, según he podido saber, un retablo del siglo XVI… un templo de la Irlanda de hace 500 años.

Sí… pero no sé. El Ferlein me comentó que tuvo la misma sensación. Este pub era un sitio al que había que ir, pero ¿de verdad es el reflejo de un pub irlandés? Quizás no de la actualidad.

Las pintas fueron convenientemente engullidas, bien mezcladas con recuerdos estorakiles (no en vano, el Mote y el Papote fueron cómplices de esta ruta por primera vez), un partido esplendido del Getafe que no bastó para tumbar a un mediocre Sevilla y Rodríguez & Barra tuvieron el placer de degustar una hamburguesa de la casa. Ya dirán qué tal fue la cosa.

El precio, el mismo que el día de The Corner´s Clock, como las tapas o el tipo de camareros. No en vano, el dueño es el mismo en ambos garitos. 5’80€ la pinta es a todas luces excesivo.

La nota curiosa de la noche la puso el sin par Sr. Ortigoza, que vino de jornada de curro desde Vitoria con su señorita Murillo (por méritos propios, pareja de honor de 2010) completamente trajeado, afeitado, peinado. ¡¡Impoluto!! (Ahora sí). Ese no es nuestro cerdo, que nos lo han cambiado.

Del Rosal siguió con su campaña de trincheras, de púgil encajador ante las brillantes acometidas, por parte de los presentes, sobre su operación Zumbarse a la oronda. Vamos, desde Objetivo Birmania no veía yo una apuesta de tamaña complejidad. Mientras, el Míkel ya trabaja en otra alternativa con forma virtual de manceba.

Por cierto, después de que hemos tenido que esperar tanto las fotos (lamentable y vergonzante lo del cerdaco gandul y marmotil de Espáriz), procedo a añadir lo que puede empezar a catalogarse casi como un clásico: el Míkel y su periódico.

Como apuntábamos, Escobar y López Serrano fueron los invitados estrella e hicieron méritos para ser recordados. El Mote se volvió sólo a casa y el Papo fue el culpable de que el próximamente exiliado yanqui y mi menda acabásemos en el Haka tomando un par de copillas.

Lamentar profundamente la abominable manera del Sr. Barra de escaquearse en las postrimerías de la noche. Rodríguez tenía la justificación de su señora, pero lo de él no tiene perdón. Encima, ¡¡habiéndose echado siesta!! Esto tiene una exégesis contundente: ¡¡¡mundo viejuno!!!

Y citarles para un 13, el día de mañana, en el O’Connors.

11 febrero, 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , | 10 comentarios

Pub nº4: The Corner´s Clock

El 4 era un tanto seguro. The Corner´s Clock. Es como aquellas historias que sabes que van a acabar bien. El bueno gana, el malo pierde y queda fuera de la escena. Donde hace mucho frío. Hasta -4 cuando llegamos a casa tras 5 pintas bien digeridas y mejor compartidas.

Pub grandioso. Muy acogedor. Con, diríamos, varios ambientes incluida una especie de biblioteca, otra zona sólo de sofás, la típica de mesas, una barra espectacular con forma cuasi de rombo y una buena música. Casi toda del 87. Del año de Roche, también irlandés él.

Por una vez mi menda y Espáriz llegamos en primera posición. Supimos sacar ventaja a los que llegaron descolgados… la primera pinta. Del Rosal fue el siguiente. Los amartelados después y finalmente el Sr. Barra. Aquí el amigo llegó después de haberse metido entre pecho y espalda una comida de empresa y una bebida de holding. Venía contento, pero también fue el primero en volver al sobre. Se lo tenía bien ganado.

Se casa Antonio. Así, sin anestesia. Nada de envolturas. Al corazón. Directo. 17 de abril 2010. Si no pasa nada raro. Evidente tema de discusión, controversia, análisis y lágrimas. De ida y vuelta.

Del Rosal ya prepara su viaje de vuelta a la islita que le vio nacer y donde tiene el contador a cero. Curiosa paradoja.

Hablamos. Planeamos y medio decidimos. Unos neo-estorakas están a punto de ver la luz. Buscamos acompañantes en la futura iniciativa de fútbol 7. Un experto en estos temas como el Mote apuntó que deberíamos ser 14, por lo menos. Iremos completando la plantilla.

Por ahora ya tenemos al delantero habilidoso (chupón) que parte desde la izquierda y asegura penaltis (o penalties) fingidos y alguna jugada maradoniana. Tenemos al mítico lateral derecho (el Carlos Alberto del Brasil del 70 una broma al lado del Míkel). A los mediocentros (sin comentarios), al ratonero del área de los caramelos en la mano, al suplente de lujo canario… poco a poco iremos conformando y confirmando el grupo.

Más. Propuesta con forma de onomástica y olor a desafío logrado. El 50 en el Gravity. ¿Utopía? ¿Deseo? ¿Realidad? Tiempo al tiempo. Por de pronto, lo lógico es que el número 5 lo hagamos sin uno de los pilares básicos de la cofradía del irlandés errante. El vecino del chicharro tendrá que conformarse con beber Arehucas a 21 grados.

Llegamos al pub, explicándole al de la barra nuestra particular idiosincrasia. Debió de pensar que éramos de la revista Bebedores o similar, porque nos infló a tapas. Todo perfecto. Salvo el detalle del final. Craso error, según apunte un experto en la matería. El ex tabernero Fermín. La invitación de la casa tras 23 pintas fueron unas cutres y siempre insuficientes medias pintas. Ya se sabe que con nosotros no valen medias pintas, digo, medias tintas.

El 4 ha sido, en cualquier caso, un éxito.

16 diciembre, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | 12 comentarios