Bebedores Magazine

Cervezas, fútbol, amigos, conversaciones: un pub irlandés

Pub nº17: The Lock Inn

Digamos que Don Miguel, en ese afán suyo por descubrir caminos nuevos pretendió convencernos de que The Lock Inn era un irlandés.

Sobre el papel aparecía como lugar en el que sirven Guinness, en el que hay un barman guiri al otro lado de los barriles, fútbol inglés en la tele y un nombre propio de tierras norteñas. Hasta ahí bien. El problema llega cuando vas y te das cuenta de que en Jaen el Bar Pepe es idéntico. O en Albacete el Mesón Luis García o en Cuenca el Asador Pío Moa.

Porque, vamos a ver, un irlandés sin mesas de madera no es un irlandés. Un irlandés sin decoración propia no es un irlandés. Un irlandés con barrotes como los que se ven en la foto no es un irlandés. No sé, es como decir que Manolete puede optar a desfilar por la pasarela Cibeles o que Roberto Gómez pueda dar un curso de sintaxis en la Carlos III.

Pero, no podemos negar que aún así…hay sensaciones contrapuestas. En fin, parece lógico pensar que entre 45 pubs a los que iremos en Madrid, más de uno pueda no ser un irlandés típico. Y digo sensaciones contrapuestas, porque el camarero era un tío majete, paciente y agradable (holandés cree Ortigoza -tío dotado para las lenguas y para el análisis concienzudo del ass to mouth, claro está-), la cerveza estaba servida de forma excelente y pudimos ver un rato del Wigan-Liverpool. Además, el precio, sensacional. Para ser Alonso Martínez es algo a tener en cuenta (casi como el atraco del Bo Finn).

Decir que nos reunimos 5 tipejos. Causaron baja obligada Espáriz, Rodríguez y Chuchi (a la basura del Mote ni le cuento). Ortigoza pronto intuyó que la noche se podía torcer (al final logramos enderezarla), Del Rosal asentía, Papote no negaba y mi menda se hacia el sueco. El Míkel, llegó más tarde. Entró como lo hacen los toreros. Por la puerta grande: sonrisa inacabable, mirada al frente, comentarios gruesos nada más llegar, alegría incontenible… había llevado a Paloma hasta Atocha. Quien diga que las mujeres no mueven el mundo, se engaña. Y si encima después tienes reunión con amigos y hay cerveza, pues como que Autopista hacia el cielo. (Miren el detalle de la tele y el primer plano del futbolista… es que ni hecho a propósito).

Nos tomamos sólo una (Ortigoza dos), porque no era plan de exagerar.

Pero había hambre y, por supuesto, tuvimos que tomar una decisión. ¿Intuyen dónde acabamos? Creo que no hace falta dar pistas.

La noche, a pesar de que careció de cierta irlandidad, puede afirmarse que fue extraordinaria. Las risotadas continuadas son el mejor balance. Temas variopintos. El Míkel atacando, para variar, al Madrid tanto como podía y también para variar utilizando su inagotable demagogia para con Guardiola, el Barça, el Lyon y el Madrid. El viaje a EE.UU. y los peligros del cuarto oscuro que todos estos aeropuertos tienen, el éxodo temporal del canario homeless, el “facial” y sus creadores, las mujeres y sus interminables aristas (grande Papo y sus consejos), el futuro, el pasado, el presente, el Mundial, los nuevos curros, los antiguos, el averno, Carlitos Salinas, Espáriz y sus proclividades erótico-festivas. De verdad, noche antológica en conversación.

El Míkel, al insinuar alguno lo de pedir otra copita, salió escopetado. Se le había pasado el efecto Paloma y lo único que buscaba era volver a encontrarla (soñar con ella… si al final va a ser un tío romántico). Sigo reafirmándome en lo expuesto varias veces: este tío es probablemente el mayor crack que yo haya conocido jamás. Jodido crack.

Al quedarnos sólo los cuatro expiramos los últimos tragos y pa casa que volvimos. Creo que Del Rosal no se fue al Barco, pero no podría asegurarlo. Fue un 17 regular, pero una noche inolvidable.

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Para que los poco asiduos sepan toda la verdad: TOMAS FALSAS

¿Quién encontraría más mierda en sus conductos auditivos?

¿Se pueden creer que tuvimos que hacer una buena decena de fotos para que saliera una medio decente? ¿Somos imbéciles? ¿O muy muy imbéciles?

Bueno… a lo mejor el tema es que la cámara tampoco es la mejor de la tierra (no olvidar que fue adquirida en Las Palmas) ¿no creen?

Del Rosal me obliga a poner esta foto. Lanzo la pregunta. A este tío ¿hay que llevarlo al hospital? ¿A un casting porno gay? ¿Al colegio?

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9 marzo, 2010 Posted by | Irlanda en Madrid | , , , , , , , | 10 comentarios

Pub nº 10: The James Joyce Irish Pub

Lo de colmar las expectativas es una frase hecha y dicha para que raramente se acaben cumpliendo los sueños. Muchas veces uno disfruta más de la expectativa que del resultado final. Ayer no, ayer casi todo fue verdaderamente perfecto.

A las 21:20 entramos por la puerta de The James Joyce Irish Pub. Con un frío invernal en el exterior importante, sus tripas te abrazaban. Desde el primer metro. Una barra más que aceptable, 4 teles con varios partidos diferentes, guiris por doquier y muy buen trato. Una manceba, émula de la nueva taradez Del Rosaliana nos atendía con amabilidad y prestancia.

Soy un amante de los detalles en este tipo de lugares. Las vidrieras que ocupan parte de los muros del pub son una caterva de las efigies de ciertos artistas (generalmente irlandeses) y un pequeño comentario sobre sus vidas y milagros: Joyce (claro está), Shaw, Keats, Swift… sin olvidarnos de ciertos toques singulares (Cela, Dalí, Kitty O’Shea…). Todo muy evocador.

Y un dato histórico a tener en cuenta. El hoy James Joyce, otrora Cafe Lion, reunió a personalidades de la enjundia de José Bergamín o de Valle Inclán (aquí tuvo lugar su última tertulia). Incluso José Antonio Primo de Rivera lo utilizó como centro de reunión de falangistas.

Hace tiempo que presumo de que somos un grupo de “cerdos” (creo que podría quitar las comillas) heterogéneo, como debe ser, pero con un punto homogéneo que nos hace estar de acuerdo en puntos esenciales. Quizás no en la expulsión de Cristiano Ronaldo o en dónde quedar para partir juntos hacia los pub. Pero sí en otras cosas. Si no no se explica que yendo 7 fuéramos tan metódicamente cuadriculados: 7 pintas de guinness y 7 hamburguesas de la casa. Ni en la mili.

A los socios de esta aventura que ya cumple el 20 por ciento se le sumó ese crack apodado Chuchi y que tanto sigue trabajando en la sombra para que Don Miguel cumpla su deseo de dormir entre dos grandes almohadas. Pero la cosa va despacio. Imagino que será el intrínseco romanticismo del caballero.

Por cierto, no me digan, que no es espectacular esta foto: si eso no es irlandidad, tenemos el concepto confundido.

No eran mucho más de las 23:30 cuando Rooney marcó el tercer gol de United que eliminaba al City de las semifinales de la Curling y la parte red del bar estallaba en un júbilo incontenible. El pobre seguidor del City, el del escueto y directo “Yes, yes. Fuck. Fuck” tras el tanto de Tévez terminó cenando su bol de patatas en una esquina, mientras sus rivales saboreaban su victoria.

Y es que un buen irlandés tiene que oler a balompié. No digo yo que a linimento, pero sí a emoción contenida. Tenía ayer la teoría de que si Nick Hornby hubiera estado en Madrid y el Arsenal jugara, éste sería su lugar elegido para verlo. Seguro. Otro punto para el Joyce.

Por cierto, entre Jesper Olsen, Preben Elkjaer, el Nápoles de Maradona, el gol de Baggio ante el Atlético con la Fiore, la Holanda de Cruyff, aquel partido en que el Ratón Ayala y sus compinches no pasaron del medio del campo, el talento de Boniek, etc… apareció el nombre de Carlos, a la sazón, hermano del ilustre Camilo y al que desearíamos ver cualquier día de éstos para conocerle y compartir anécdotas balompédicas además de ingestas líquidas, sólidas y hasta gaseosas.

Era la 1:30 cuando tras la quinta cerramos el pub. Un buen rato antes los Cajamadridenses se habían ido por puro sentido común (y más que nada para no seguir acumulando un historial juerguil, al menos en el caso del Míkel, que no firmaría ni Paquirrín).

Camino al hogar y su merecido descanso cometimos un grave error: acercar a casa al canario. El diablillo que todos tenemos varió nuestra ruta y nos acerco a Andrés Borrego. Con el coche parado a un metro del Destino, Del Rosal confirmó que no estaba ni la sombra de Laperro, por lo que apurando las últimas opciones acabamos en el nunca (de verdad, nunca) suficientemente alabado Padrao. 2 de la mañana. Copón + 2 platos de foto compuestos de jamón y queso (Don Miguel, Rodríguez, sé que vuestros gaznates tiemblan). Espectacular. Insuperable. Magnífico. Superior.

Eran pasadas las 3 cuando nos fuimos. A las 03:39 (fijome en la hora) me dio por reflexionar. La situación así lo merecía. Allí estaba yo, sentado en el sofá, con mi botella de 2 litros de agua que me acabé (así me he levantado fresco como una rosa hoy… si Fermín no es sabio, poco le falta) viendo a Obama en el discurso del estado de la Unión. Tanto subir-bajar de los palmeros que le rodeaban en el Capitolio anunciaba el triste desenlace: la sobada.

Y digo triste, porque la reflexión empezaba a centrarse en lo afortunados que podemos sentirnos de formar un grupo de amigos tan cojonudo. La noche del 10 se acabó. Y rondó la perfección. Algo así se apresurarían otros a llamar felicidad. Paso de mariconadas. Ustedes no me lo perdonarían. Pacto entre caballeros creo que lo llaman.

28 enero, 2010 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , , , , , , , , | 9 comentarios

Pub nº 5: The Swan Irish Tavern

La elección del Míkel fue correcta. El que no cumplió fue el pub. A mi entender el más flojito por el momento.

The swan no tiene alma de pub irlandés. Se esconde bajo el trébol verde de la felicidad, pero desprende un olor a paella, se decora con indumentaria cañí y música poco reconocible.

Los 4 jinetes de Blasco Ibáñez allá que nos íbamos entre lluvias, fríos, peleas callejeras y sirenas de policía. Mal preludio.

En este largo camino para conseguir la L romana (que no la de conducir) nos hemos de guiar por hechos, por realidades palpables y consumibles. Pero también -y de qué manera- por las sensaciones. Malas transmitía este patito feo.

Un incompetente camarero que nos atendió, pintas mal servidas, ambiente poco propicio para la degustación. Digamos que regulera.

Como decía el clásico, muchas veces los mejores momentos se dan cuando uno planifica un viaje u otro acto. A veces se disfruta más que propiamente el momento en sí. Nosotros disfrutamos imaginando la semana de San Patricio (pub diario), la L en el Gravity o el fin de año canario.

Sin más, apuntar que mientras los responsables Barra&Pascual se fueron a soñar con la Navidad, los beodos Ortigoza y Espáriz se quedaron hasta altas horas de la madrugada cerrando otro pub. ¡Gentuza!

23 diciembre, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , | 4 comentarios